lunes, 7 de septiembre de 2009

MUSICA EN EL RENACIMIENTO

La música renacentista se caracteriza por una suave sonoridad que deriva de la aceptación de la tercera como intervalo armónico consonante (uniéndose en esta categoría a quintas y octavas, ya admitidas en la Edad Media) y del progresivo aumento del número de voces, todas de igual importancia y regidas por las reglas del contrapunto: independencia de las voces, preparación y resolución de las disonancias, uso de terceras y sextas paralelas, exclusión de las quintas y octavas paralelas, etc.
El prototipo de pieza renacentista suele presentar pues una textura polifónica, frecuentemente imitativa, y estar escrita para entre tres y seis voces (sean estas vocales o instrumentales), de carácter cantabile y de importancia y carácter similares. Si bien el rango de cada voz supera apenas la octava, la extensión general del conjunto rebasa ampliamente las dos octavas, evitándose el cruce entre las voces (que forzaba a que estas fueran heterogéneas y contrastantes en la polifonía medieval).
El sistema melódico utilizado siguió siendo el de los ocho modos gregorianos; las características modales (opuestas a las tonales) de la música del Renacimiento comenzaron a agotarse hacia el final del período con el uso creciente de intervalos de quinta como movimiento entre fundamentales, característica definitoria de la tonalidad.
¿Qué caracterizaba la música del Renacimiento?
El ritmo y la melodía:
Ya se hacia uso de la indicación del compás al inicio de una partitura, aunque todavía no se utilizaba las líneas divisorias, se seguía un tipo de pulsación llamado tactus.
Se continuó basándose en los modos antiguos, pero los compositores utilizaban cada vez con más libertad las notas alteradas, fueron llamadas así por no pertenecer al modo en el que se escribía la obra.
La armonía y la textura:
Igual que en la pintura se inició el arte en perspectiva, la música también intentó encontrar esta profundidad en sus armonías.
Una de las diferencias más notables entre la época medieval y el Renacimiento a la hora de componer música se encontraba en la textura. La forma que tenían los compositores de escribir sus obras.
En el Renacimiento los compositores preferían que las voces formaran un conjunto único y que siguieran el mismo texto, en cambio en la Edad Media era distinto.
Con mucha frecuencia se hacia uso de la imitación. Era definido como: cuando una voz introducía un nuevo tema rápidamente, era imitado o copiado por otra voz.
Una de las formas imitativas más utilizadas era el canon.
La música religiosa:
La mayoría de obras fueron escritas para ser cantadas a cappella (para las voces de capilla o coro). Actualmente esta expresión es utilizada para designar cuando se canta sin acompañamiento de instrumentos.
Las formas musicales religiosas se seguían escribiendo básicamente misas y motetes en estilo polifónico, normalmente a cuatro voces. Un tipo muy curioso de misas renacentistas son las llamadas misas parodia (cantus firmus medieval).
La Reforma protestante fue un hecho muy importante en la evolución de la música religiosa. Martín Lucero dio una importancia básica a la música y consideró que el pueblo se sentiría más integrado en las celebraciones litúrgicas si podía cantar en su propia lengua y no en latín.
Partiendo de melodías sencillas, populares o conocidas: así, cambiando las letras profanas por religiosas, se creó un repertorio de cantos llamados corales.

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